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SUEÑOS
Raimundo Rodulfo
Parte I
EL LABERINTO

La primera vez que Crilo vio a Marla fue en el laberinto. Un instante fortuito que tomó a ambos por sorpresa cuando luchaban desesperadamente por encontrar un pasaje sin
intersecciones o cruces; sin puertas engañosas que los llevaran interminablemente por rumbos erráticos. En ese mundo en que todos los caminos parecían devolverlos cíclicamente al
mismo punto de partida, el escenario que se presentaba ante ellos era incierto y oscuro, figurada y literalmente hablando. Las sombras que proyectaban los árboles y las altas murallas
de aquella intrincada red de caminos creaba un collage de formas y fondos multicolores, entretejidos con la hiedra que devoraba todas las superficies verticales del lugar.
Al primer contacto visual siguieron momentos de shock en los que se dedicaron a estudiarse mutuamente, advirtiendo cada uno el temor en los ojos del otro. Crilo había estado muchas
veces en aquel terrible lugar, siempre corriendo por su vida, enfrentado a la soledad y al miedo claustrofóbico de todos aquellos que aman la libertad y se hallan atrapados tras paredes
insalvables. Nunca había advertido más presencia animada que la suya, ni siquiera un ave sobrevolaba aquel cielo plomizo e irreal. Al principio llegó a preguntarse si hubiese algún otro
infortunado ser en igual situación, corriendo de un lado a otro como ratón de laboratorio; luego repitió la experiencia tantas veces que ya no recordaba cuantas, resignado cada vez más
a vagar perdido entre pasillos rectilíneos y monótonos, imbuido en pensamientos incoherentes en los que se repetía constantemente a sí mismo que nada de lo que estaba sucediendo
era cierto. Un argumento que no parecía ser convincente a juzgar por lo incontrolable de sus emociones y acciones.
En cambio para Marla la experiencia era novedosa y por ende más traumática. Presentía que aún había cosas peores por sucederle, y que quizás ese episodio sería el último de sus
recuerdos. Al igual que Crilo, no comprendía por qué se encontraba en ese lugar, ni tenía conciencia de cuándo había comenzado todo; era como haber despertado amnésica en una
situación desconocida, sin noción de cómo enfrentarla, sólo reaccionando de manera visceral ante la intuición del peligro.
-¿Tú también estás perdida?
Crilo sólo recibió una mirada fugaz por respuesta de aquella mujer frágil y temblorosa, de tez pálida y cabellos rizados. Un posterior intento de acercarse produjo una inmediata retirada
en carrera hacia el final de aquel pasillo, que terminaba como una calle ciega en una pared con un camino ortogonal de escape apenas perceptible a la distancia, desde donde ella había
emergido momentos antes. Por más que intentó alcanzarla y convencerla de permitirle acercarse, no logró desvanecer la percepción de peligro que tenía de él, algo que sería lógico para
cualquier observador que hubiese presenciado la imagen de aquel hombre enloquecido y de aspecto descuidado. Al llegar al cruce se encontró con que éste estaba bloqueado por lo
que parecía ser una falsa pared interior, de aspecto bastante sólido como para considerar siquiera intentar moverla. Ese era el mismo umbral infranqueable con el que se había topado en
ocasiones anteriores, sellando uno de los pasillos por donde se desvaneció la imagen de Marla segundos antes. Repitiendo su historia reciente, a la que era ajeno en su inconsciencia,
decidió investigar la manera de traspasarla, desafiando lo que era obvio a sus ojos.
Un tiempo después, tras muchos intentos infructuosos, cayó de rodillas totalmente derrotado, ya sin fuerzas para continuar luchando. Estaba sudoroso y cansado, sin poder controlar
el llanto. Esta vez había tenido una esperanza, encarnada en aquel ser vulnerable y atormentado que se encontraba como él buscando una salida hacia lo desconocido. En otras
oportunidades que él no recordaba, había recorrido aleatoriamente aquellos mismos caminos, creyéndose solo en un mundo al que no dejaba de tildar de irreal en sus pensamientos.
Despertó súbitamente en su cama, con la cara empapada de lágrimas y sudor. Ese era uno más de una serie de sueños inconexos en los que se veía atrapado en aquellas situaciones
traumáticas sin solución, de las que sólo escapaba despertando al mundo real. Para Marla, todo estaba por comenzar.
EL CUENTO COMPLETO ESTÁ DISPONIBLE EN LA SECCIÓN MULTIMEDIA DEL CD "SUEÑOS".
Todos los derechos reservados © ®. ISBN 980-303-597-5. Depósito Legal lf0512000800102X. SACVEN.
Ilustraciones: Anabella Delgado
Revisión: Alejandro Terenzani.
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